
| La Primera Poeta Punk de Chile |
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LA PRIMERA POETA PUNK DE CHILE.
Una sola será mi lucha y mi triunfo; encontrar la palabra escondida…
Un sábado, tarde en noche, en la TV abierta vi un documental llamado “La Colorina”. Se trataba de la vida de una poetiza chilena. La ignorancia me calo hondo al descubrir que no conocía a aquella tremenda mujer Chilena. Poeta, revolucionaria, feminista, hermosa, atrevida, valiente…denunció a través de su vida las injusticias sociales de su época y esto provocó que fuese torturada y perseguida por dos gobiernos represivos. STELLA DÍAZ VARÍN su nombre y una calavera tatuada en su brazo su condena. STELLA DÍAZ VARÍN nace en La Serena el 11 de agosto de 1926 dentro de una familia acaudalada, cuyas riquezas provenían de las tierras y bienes de su madre, su padre fue un abogado anarquista que inculcó en la escritora su ideal político. Esto, sumado a sus apasionadas lecturas, provocan que desde pequeña publique artículos y poemas en los diarios locales. En 1946 lee un poema frente al presidente Gabriel Gonzáles Videla dedicado a él y en un acto público de su colegio, producto de esto el presidente electo la ayudará a instalarse en Santiago, deseo que se había exacerbado con la muerte de su padre 11 años atrás. En 1947 viaja bajo la oposición de su madre y su hermano mayor, para seguir estudios de medicina convencida de poder escudriñar en el cerebro humano para conocer los sueños del hombre. Diarios como El siglo, La opinión (dónde conoce a Huidobro) El extra, (donde reporteaba crímenes en los barrios marginales) y La hora, publican sus escritos. De este último fue despedida por publicar un artículo relacionado con la tala de árboles en La Alameda ordenada por el alcalde de ese entonces. Debe renunciar a su carrera por el cierre de los diarios en que trabajaba y es perseguida por el gobierno de Gonzáles Videla como todos los pertenecientes al PC de la época. Un profundo odio por el estado la une a Enrique Lafourcade y Linh, por lo que juntos se tatúan una calavera en el brazo, un pacto de sangre que consistía en dar muerte al dictador. Es el editor Domingo Morales en 1949 quién la impulsa a publicar su primer libro Razón de mi ser, que se agota en tres meses. La escritora vive con su hermano menor, quién también emigra a Santiago, en una pensión cerca del antiguo pedagógico. En la época del 50 se vive un gran auge cultural en la capital, donde escritores como Jorge Tellier, Enrique Linh, José Donoso, Enrique Lafourcade, Mariano Latorre, Neruda, Alejandro Jodorowsky y Nicanor Parra compartían con Stella en el Bosco y el café Iris. Como cuenta la escritora en variadas entrevistas, los de la época del 50`eran lectores asiduos de Rubén Darío, Pablo Neruda y Jean Paul Sartre. Durante esa misma época vive un romance con Nicanor Parra quién le dedica el poema La víbora, posteriormente conoce a Jodorowsky con quién vive una intensa relación amorosa. La periodista y amiga Claudia Donoso, señala que Stella fue insistentemente acosada por un hombre mayor durante la época del Bosco, lo que desemboca en el nacimiento de su único hijo producto de un abuso. Se casa en 1950 para proteger a su hijo recién nacido y a ella misma de los constantes acosos de los que era víctima. Este primer y único matrimonio tuvo como fruto tres hijos que mueren a las pocas semanas de nacidos, lo que ocasionó posteriormente la ruptura definitiva de la pareja. En 1953 publica Sinfonía del hombre fósil, autoeditado y en 1959 Tiempo, medida imaginaria, editado por El grupo fuego, dónde dedica un poema a Pablo Neruda que escribió años antes para la celebración de los 50 años del poeta. En el año 1973 la poetisa se enfrenta a la segunda dictadura de su vida con el golpe militar y la ascensión al poder de Augusto Pinochet, durante este tiempo la escritora vocifera a favor del PC desde su ventana a la calle y exhibe fotografías de Ernesto Guevara. Estos actos provocan que sea allanada, detenida y torturada, además de otros incidentes en los que es arrollada por un vehículo que vigilaba su casa. Durante este periodo participa en la SECH como casi todos los escritores de la época. En 1992 publica Los dones previsibles, editada por Cuarto Propio, con el que gana el primer premio “Pedro de Oña” antes de su publicación y el premio del Consejo Nacional del Libro en 1993, publica también un tríptico testimonial autoeditado, La Arenera. Invitada por el ministerio, viaja a Cuba y presenta en La Casa de las Américas un ensayo sobre la poesía chilena desde 1898 hasta la poesía joven. Es homenajeada con una Antología de sus poemas editada en ese país en 1994, llamada Stella Díaz Varín: poesía. En 1999 se publica De cuerpo presente ganador de un FONDART y actualmente en Estados Unidos se realizan variadas tesis en torno a su obra poética. Se le diagnostica un tumor cancerígeno en las cuerdas vocales y diez años después, el 15 de junio del 2006, muere a los pocos días de ser hospitalizada. Fue incluida en las antologías: Poesía Nueva de Chile (1953); La mujer en la poesía chilena (1963); y Atlas de la poesía chilena (1958). Aún se mantiene inédito su libro Stella extragaláctica por el que obtuvo una beca del Fondo Nacional del libro, en el año 2006.
TRES POEMAS DE STELLA
LA PALABRA Una sola será mi lucha Y mi triunfo; Encontrar la palabra escondida aquella vez de nuestro pacto secreto a pocos días de terminar la infancia. Debes recordar dónde la guardaste Debiste pronunciarla siquiera una vez... Ya la habría encontrado Pero tienes razón ese era el pacto. Mira cómo está mi casa, desarmada. Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza. Y mi huerto, forado permanente Y mis libros cómo mi huerto, Hojeado hasta el deshilache Sin dar con la palabra. Se termina la búsqueda y el tiempo. Vencida y condenada Por no hallar la palabra que escondiste. PROFECÍA Las grandes ausencias amenazan Cuando los sirlos Esos bellos pájaros Emigran Y la lejanía hiere sus alas El hombre no lo sabe Porque duerme Oculto por causa de la luz Para no prever la muerte. Entrega el dominio de sus sueños Y emancipa el caos Y pierde el poder sobre su propio río que lo recorre en longitud. Los abismos se acercan Y las múltiples aguas Devienen creaturas de espanto. Uncido al gran anillo Olvidará su trayectoria astral su fecundidad perecedera. Ocurrió Que cerró las pupilas ante la luz Y no estuvo más allá De las cosas presentes Ni creó una analogía superior a la distancia entre los astros Ni escuchó el soberano mandamiento De crear al hombre verdadero. Olvidado en el tiempo Aún persistirá en creer que fue un símil de su conciencia. DOS DE NOVIEMBRE No quiero Que mis muertos descansen en paz Tienen la obligación De estar presentes Vivientes en cada flor que me robo A escondidas Al filo de la medianoche Cuando los vivos al borde del insomnio Juegan a los dados Y enhebran su amargura. Los conmino a estar presentes En cada pensamiento que desvelo No quiero que los míos Se me olviden bajo tierra Los que allí los acostaron No resolvieron la eternidad No quiero Que mis muertos me los hundan Me los ignoren Me los hagan olvidar Aquí o allá En cualquier hemisferio Los obligo a mis muertos En su día Los descubro, los trasplanto Los desnudo Los llevo a la superficie A flor de tierra Donde está esperándolos El nido de la acústica. Links recomendados: http://www.memoriachilena.cl/temas/index.asp?id_ut=stelladiazvarin(1926-2006) http://www.nuestro.cl/chilecronico/stella_diaz_varin1.htm http://www.memoriachilena.cl/temas/index.asp?id_ut=generacionliterariade1950
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